
El 1 de diciembre llaman del hospital, mi mujer Virginia ha tenido un accidente de coche y está en estado de coma. Rápidamente fui al hospital y, no me dejaban pasar. Esa misma noche empezó a llover muy fuerte y me tuve que quedar a dormir allí.
A la mañana siguiente me levanto y Virginia sigue igual. Yo me visto y me voy para mi casa, que en verdad es un palacio, a ducharme. Llegando a la plaza de donde vivo está todo anegado, a todos nos llegaba el agua por las rodillas. Muy preocupado entré en palacio y todo se había estropeado, mi palacio estaba hundido. Si me hubiera ido del hospital, nada de esto habría pasado.
Me fui a un hotel con la ropa seca que salvé de mi armario. Cundo entre se quedaron sorprendidos que pidiera una habitación. Al bajar para cenar, allí estaban, los pesados de la prensa, rápidamente me metí en el buffet y pedí que por favor me dejaran descansar.
Esta noche no he dormido pensando en qué pasará, si algo peor me podría pasar. Me levanté de la incómoda cama y me duché, salí hacia el hospital y cuando llegué me dijeron lo peor. Mi mujer está embarazada de gemelos y si no despierta del coma probablemente mueran. Salí de allí desesperado, tan mal que entré en el coche y me quedé inconsciente Cuando me levanté estaba en mi cama.
-¿Cariño?- pregunté muy aturdido.
- Sí, mi amor ¿Quieres el desayuno?
- Sí...pe...pero ¿tú estás bien?
- Pues claro, ¡como quieres que esté!- Me respondió
A lo largo del día me dí cuenta de que todo era un sueño.

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