jueves, 28 de enero de 2010

Si... (Rudyard Kipling)

Si puedes mantener
la cabeza en su sitio
cuando todos la pierden

y te culpan por ello -;

si confías en ti
cuando los otros desconfían
- y les das la razón -;
si puedes esperar sin cansarte,
si no mientes
cuando te vienen con mentiras
ni odias a los que te odian y aún así,
no te las das de santo ni de sabio;
si sueñas,
sin llegar
a ser esclavo de tus sueños;
si piensas, pero no te conformas con pensar;
si te enfrentas al Triunfo y al Desastre y das el mismo trato a esos dos impostores; si soportas que tuerzan tus palabras para embaucar con ellas a los tontos; si se rompen las cosas a las que has dedicado tu existencia y te agachas a rehacerlas; si juntas todas tus ganancias para jugártelas a cara o cruz, y pierdes, y vuelves a empezar de nuevo, una vez más, sin mencionar siquiera lo perdido; y si tu corazón, tus músculos, tus nervios cumplen incluso cuando ya no son lo que eran, y resistes cuando ya no te queda sino la voluntad de resistir; si hablas con multitudes sin perder la honradez y paseas con reyes sin perder la humildad: si no pueden hacerte daño tus enemigos - tampoco tus amigos - y todo el mundo cuenta contigo - no en exceso -; si no desaprovechas ni un segundo de cada minuto de carrera, la tierra y cuanto en ella existe es para ti; serás, en fin, lo que se dice un hombre.


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